ROBERTO CORTÉS, EL ARTISTA LOMENSE QUE CUENTA HISTORIAS EN CADA CUADRO

Sus paisajes urbanos lo han llevado a exponer en diversos lugares de la Argentina y en otros países.
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Su estilo es único y su carrera, extensa. Roberto es un vecino de Lomas, cuyo “deber”, como él aclara, es contar historias a través de sus cuadros. Sus paisajes urbanos lo han llevado a exponer y concursar en diversos lugares del Conurbano y Capital Federal. En esta nota con InfoLomas, nos cuenta qué lo inspira y qué lo motiva a seguir dando pinceladas día a día.
 
¿Cómo fue el encuentro entre el artista y su pincel? 
Recuerdo que, desde la infancia, mi juego preferido era dibujar y modelar con plastilina. Mis padres me llevaron a talleres de arte decorativo y a otro de creatividad en donde me contaban cuentos y yo los terminaba. Recuerdo que mientras mis amigos jugaban en el campito yo buscaba elementos para un collage.
 
¿Quiénes fueron las primeras fuentes de inspiración? ¿Y hoy, quién o qué lo inspira? 
Siempre me impactaron Picasso, Van Gogh y, de los argentinos, Berni. Primero en las reproducciones y luego tuve la impactante posibilidad de conocer algunas de sus obras personalmente; pero no solo fueron los pintores mis fuentes de inspiración, también lo fue el cine con Almodovar, Favio, Fellini, Fasbinder o las imágenes plásticas de la danza con Bellart, Pina Bauch o Arais; fotos de los periódicos que recorto todas las mañanas. En fin, todo enriquece y enriqueció mi alma, mi espíritu, mi mundo imaginario que es lo mismo.
 
¿Varía el estilo del artista con los años? 
Creo que sí, todo va cambiando naturalmente porque uno no es el mismo, y su entorno tampoco. Los intereses, los gustos, los puntos de vista cambian. Con el tiempo podemos decir que la búsqueda “se afila” y empezás a entender qué es lo que a tu inconsciente le interesa o cómo es que se revela, viendo tu obra pasada. Entonces, sentís como que encontraste algo particular, muy personal, que es el “estilo” y te entregás completamente a eso. Lo que no quita que luego lo destruyas, y vuelvas a empezar. Picasso lo hizo infinidad de veces; Favio también.
 
Su estilo es muy particular, lo cual lo lleva a exponer en muchos lugares. El paisaje urbano, realista, plagado de personas y objetos parece caracterizar sus obras. ¿Qué es lo que quiere contar y de dónde nace la necesidad de hacerlo? 
Me interesa hacer un arte real pero que transmita poesía; es una forma poética de ver la realidad, una realidad “alucinada”, un punto de vista fascinado, maravillado. Mis recuerdos, las imágenes que me recorren, el paisaje donde vivo, las personas que quiero, todo eso se junta, se superpone. Van formando una narración dentro del lienzo, a veces anárquica. A veces se van uniendo solas; a veces aparecen entre sueños o parten de una frase o idea abstracta. Son muchos los caminos. Por último, hablar de “necesidad” es al menos confuso, para mí. Indudablemente hubo y hay un interés especial a lo largo de toda mi vida que me lleva a dibujar, a canalizar por ese lado. Pero calculo que a un deportista también le puede pasar. Llega un punto del partido en el que uno ya es de una manera, hace algunas cosas y las hace de alguna manera en particular. Es un trabajo. Es una función social. Es lo que sé hacer y lo que tengo para dejar. Quizás más que una “necesidad” sea un “deber”. Y creo que, en ese caso la pasión, el amor, la fe y todo lo que moviliza al hecho artístico cobra una potencia muy superior, porque trasciende. No es por mi necesidad. Es apenas lo que yo puedo decir, como yo lo puedo hacer.
 
¿Algún viaje o experiencia para destacar en todos estos años de carrera? 
Los principales fueron por Latinoamérica conociendo nuestros orígenes, las culturas originarias, las vivencias y mundos sagrados; y otros por Europa viendo los grandes museos; pero creo que lo aprendido caminando fue lo más importante.
 
¿Cuál es su diagnóstico de la situación actual de las artes plásticas en Lomas de Zamora?
Vivimos en un partido iluminado por las musas, es una verdadera fortuna tener tanto teatro, tanta música, y de tanto nivel. Hubo muchas políticas públicas que lo fomentaron y se ha reconocido el trabajo de muchos artistas locales. Creo que falta un espacio profesional para las artes visuales y un Salón de Pintura para fomentar el arte en todos los niveles y disciplinas; un lugar de encuentro entre artistas y el público. Hay muchos artistas profesionales como yo que nunca han sido reconocidos, pero también hay muchísimos talentos jóvenes que necesitan salir a la luz, y ahí es donde tiene que intervenir el Estado. 
 
¿Cuáles son sus proyectos a futuro?
En principio, ahora estaré exponiendo mis obras en la Casa Municipal de Arte de Avellaneda estos meses. Me gustaría hacer una exposición más antes de fin de año en donde poder mostrar mis últimos trabajos. Estoy pintando mucho. Mi principal proyecto es seguir disfrutando de la vida y el arte.

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