«UNA VEZ QUE EMPEZAS, LO DIFÍCIL ES DEJAR DE HACERLO»

El ingeniero Jonatan Mortarini no solo trabaja en una fábrica como jefe de Producción. Hace pocos días ganó la Ultramaratón de 90 km que se corre por la playa desde Mar Chiquita hasta Pinamar.

El ingeniero industrial lomense Jonatan Mortarini no solo trabaja en una fábrica como jefe de Producción, sino que además, hace pocos días ganó la Ultramaratón de 90 km, que se corre por la playa desde Mar Chiquita hasta Pinamar y en esta nota cuenta todo sobre esa experiencia y la disciplina.

-¿Cómo fueron tus inicios en el running?
Comencé a correr en enero del 2014, simplemente como una necesidad de despejar la cabeza luego de largas jornadas de trabajo y facultad. En ese entonces estaba cerrando las últimas materias y el nivel de agotamiento era muy alto, entonces necesitaba descargar la tensión por algún lado y, a la vez, aprovechar para pensar en las cosas que habían sucedido durante el día. Sólo el running me lo podía dar y por eso simplemente arranqué con dos o tres días por semana de trote, en general entre 6 y 10km.

A las pocas semanas me propuse prepararme para un medio maratón, primero corrí un 10k y terminé entre los primeros 30, ese evento me dio mucha confianza y decidí inscribirme en los 21km Sudamericanos en Abril. Desde entonces intenté aumentar el calibre de los objetivos, tanto en distancias como en bajar los tiempos.

-¿Qué costó o cuesta más?
Al inicio de esta actividad jugaba al fútbol de manera amateur, con amigos y mientras aumentaba la exigencia de los entrenamientos para el running, el rendimiento en lo «futbolístico» disminuía. Es cierto que la resistencia y la velocidad eran mejores pero el desarrollo de masa muscular hace que los movimientos comiencen a ser más de running y menos de futbolista. En algún momento tuve que elegir entre una actividad u otra y la decisión no tardó en llegar cuando me di cuenta que los entrenamientos de running tampoco eran sencillos, ya que me encontraba bastante cansado luego de los partidos, entonces no podía hacer ninguna de las actividades al 100%.

En la actualidad me toca muchas veces elegir entre la vida social y entrenamientos/competencias, intento ser lo más equilibrado posible, pero siempre darle prioridad a lo que más ganas tenga de hacer y que menos perjudique a la otra parte. Estas son las elecciones que deben realizar todos aquellos que quieran desarrollar una actividad con cierto nivel de compromiso.

-¿Por qué crees que los que empiezan a correr no dejan de hacerlo?
Creo que el running da muchas posibilidades de desarrollo a las personas en múltiples aspectos, por lo cual no importa el motivo que te llevó a una línea de largada, seguramente te va a volver a llevar nuevamente a ese lugar. Aquellas personas que eligen esta disciplina como desarrollo de una vida social seguramente encuentren asilo en los equipos. En esos grupos abunda la camaradería y hace que quienes no se animan a salir a correr solos encuentren un lugar para conectar con gente nueva mientras pueden mejorar su calidad de vida. Hay otros casos, como lo es el mío, en donde esta disciplina siempre pone metas más exigentes sin importar a lo que quieras apuntar, siempre va a haber distancias más largas, mejores tiempos, carreras más exigentes o  lugares nuevos por conocer.

En reiteradas ocasiones me hicieron preguntas del estilo «¿cómo haces para correr cuando estás cansado o no tenes ganas?» y mi respuesta siempre fue la misma, siempre hay un motivo para salir, despejarme, mejorar, disfrutar del día y cuando todas estas fallan simplemente no salgo. No hay nada que me obligue pero tengo muy en claro que lo difícil es comenzar con esta actividad, una vez que estás involucrado lo difícil pasa a ser dejar de hacerlo.

¿Y el Ultramaraton? ¿Cómo te preparaste para tan grande desafío?

Ciertamente, hasta 60 días antes nunca se me había cruzado por la cabeza hacerla, nunca había recorrido una distancia tan larga. La carrera constaba varias modalidades pero la que había elegido era la de 90km por las playas que van desde Mar Chiquita hasta Pinamar. A mi amigo Federico Cortes ya le había adelantado que quería hacer una ultramaratón, alguna carrera que me mantenga pensando en nada durante muchas horas, a un ritmo tranquilo pero que durara mucho tiempo.

Cuando vi una publicación de la carrera no dudé en contactar a mi entrenador Juan Vázquez para consultarle (o más bien avisarle, jaja) sobre la carrera. Claramente me dijo que no era lo recomendable, que nunca había pasado de los 42,195 km y esta carrera era muy exigente, eran 90km en donde la superficie era dura para las piernas, la arena siempre presenta dificultad para correr y que debíamos sumar la posibilidad de tener clima desfavorable, en especial en lo referido a vientos. Mi respuesta fue clara, esta carrera era lo que estaba buscando, algo que me motive a ir más allá de mis límites. Imagino que mi respuesta le quitó cualquier tipo de excusa porque lo único que llegó a comentar fue: «ok, debemos sumar muchas horas de entrenamiento»…y así fue.

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